La Innovación Social como herramienta de transformación social y colectiva

Innovación social

Escrito por: Micaela Gerbeno

3 de julio de 2025

Personas mayores usando gafas de realidad virtual mientras realizan movimientos con las manos, sentadas en una mesa con luz natural.

Generalmente, cuando hablamos de innovación, solemos asociarlo con tecnología, digitalización, investigación, entre otras. Pero pocas veces asociamos este término al desarrollo sostenible o a la generación de impacto social. Es por ello, que hoy nos gustaría hablar sobre la Innovación Social.

La innovación social es la creación e implementación de una solución novedosa que busca resolver un problema social de manera más efectiva, eficiente, sostenible y justa, que las soluciones existentes. No se trata solamente de hacer cosas nuevas, sino de incorporar mejoras, con un impacto real en la vida de las personas, ya sea a través del desarrollo de productos, servicios, modelos o enfoques. No hay una única forma de innovar socialmente, y eso es parte de su riqueza.

La metodología aplicada en procesos de innovación social consiste en poner a las personas en el centro y se basa en:

  • La co-creación: las soluciones se construyen entre todos los actores que el problema principal afecta o involucra.

  • La experimentación: se prueba, se ajusta y se vuelve a probar. El error no se considera un fracaso, es parte del camino y del proceso de aprendizaje colectivo.

  • El enfoque sistémico: no se trata de abordar cuestiones inmediatas, sino de entender y transformar las causas profundas de los problemas.

  • La sostenibilidad y escalabilidad: una buena idea debe poder sostenerse en el tiempo y crecer a largo plazo.

En una época marcada por múltiples crisis: cambio climático, desigualdad, polarización social, entre otras, los modelos disruptivos como la innovación social se convierten en una alternativa necesaria para complementar, conectar y abrir nuevas posibilidades.

Los conflictos sociales suelen tener raíces profundas y la innovación social no pretende tener “la solución mágica” a todos ellos, pero sí puede ofrecer caminos nuevos y alternativos para abordarlos. Fomentando la colaboración, abriendo espacios de diálogo y reflexión, construyendo soluciones locales, ayudando a recomponer vínculos, recuperando la confianza o generando sentido de pertenencia. Es decir, creando un cambio sistémico y estructural.

En este sentido, cada vez más organizaciones están comprendiendo que su propósito debe estar conectado con el mundo en el que operan. Y es allí donde la innovación social juega un rol fundamental, como puente entre los negocios y su propósito. A través de su metodología, las empresas pueden co-crear soluciones a problemas sociales que también estén alineados con sus propios retos. Como la inclusión financiera, la sostenibilidad ambiental, el acceso a nuevos mercados, la generación de empleo digno, entre otros.

Esto conlleva poder integrar el impacto positivo en el corazón mismo del modelo de negocio. Asumiendo la innovación social como una inversión en resiliencia, reputación y futuro compartido.

La innovación social ha llegado para quedarse. Siendo una herramienta concreta, con metodologías efectivas y reales, que parte de una convicción profunda: las personas y las organizaciones tienen el poder de transformar su realidad y generar un cambio positivo en el entorno.

No se trata de inventar una realidad nueva, sino de preguntarnos: ¿qué pasa si la realidad la construimos entre todos?