CSRD y nuevos ESRS, de informar a verificar
Escrito por: Infinity Trust
26 de octubre de 2026
Durante años, el Estado de Información No Financiera (EINF), regulado por la Ley 11/2018, ha cumplido una función clara para las empresas obligadas a reportar en España: estructurar y comunicar el desempeño ambiental, social y de gobernanza.
Lo ha hecho dentro de un marco razonablemente flexible. Esa flexibilidad permitió a muchas organizaciones avanzar poco a poco, adaptando metodologías y fuentes a su nivel de madurez.
La Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) no viene solo a actualizar ese marco. Cambia algo más profundo: el estándar con el que la información se considera válida.
2026 ha añadido una capa más a ese cambio. El Ómnibus ha reducido el número de empresas obligadas. Los nuevos ESRS reducen el número de datos exigidos.
Pero hay algo que no se ha simplificado: la exigencia de que cada dato pueda verificarse.
Menos datos no significa menos rigor. Significa que cada dato pesa más.
El nuevo marco en tres piezas
1. Ómnibus: menos empresas obligadas
La Directiva (UE) 2026/470, publicada en el DOUE el 26 de febrero de 2026, redefine el alcance de la CSRD.
Quedan obligadas las empresas con “más de 1.000 empleados” y “más de 450 millones de euros” de cifra de negocio neta. Deben cumplirse ambos requisitos a la vez.
Las empresas que entran en esta nueva oleada informarán sobre el ejercicio 2027, con publicación en 2028. Los Estados miembros tienen hasta el 19 de marzo de 2027 para trasponer estos cambios.
2. Nuevos ESRS: el Reglamento Delegado (UE) 2026/1563
Tal y como recoge el Reglamento Delegado (UE) 2026/1563, publicado en el DOUE el 21 de septiembre de 2026, los nuevos ESRS entran en vigor el 10 de noviembre de 2026.
Serán la referencia para los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2027.
Los cambios principales que traen son:
- Hasta “un 60 %” menos de datapoints obligatorios respecto a la versión de 2023.
- Desaparece la categoría de divulgaciones voluntarias.
- Se mantiene la doble materialidad, con más flexibilidad metodológica, incluido un enfoque top-down más claro.
- Más peso de la información cuantitativa frente a la narrativa.
Durante 2026, las empresas que ya reportan pueden elegir entre aplicar los ESRS de 2023 o anticipar los nuevos.
3. España: la CSRD sigue sin trasponerse
El proyecto de ley de trasposición fue aprobado por el Consejo de Ministros en octubre de 2024. Sigue en tramitación parlamentaria.
Mientras tanto, la Ley 11/2018 sigue vigente. Muchas empresas españolas que ya no entran en el perímetro de la CSRD seguirán obligadas a presentar su EINF, que alcanza a empresas de más de 250 empleados que cumplen determinados requisitos de tamaño.
Conviene no dar el EINF por amortizado.
Del EINF a la CSRD: de la coherencia del relato a la coherencia del dato
El EINF se ha construido como un documento híbrido: comunicación corporativa, recopilación de indicadores y consolidación interna de información no financiera.
En ese modelo, el criterio dominante ha sido la coherencia del relato.
La CSRD introduce otra lógica: la coherencia del dato.
Ya no basta con que el informe sea consistente en su conjunto. Cada dato debe poder sostenerse por sí mismo.
Menos datapoints, más exigencia por dato
La simplificación de los ESRS no rebaja este principio. Lo concentra.
Al reducir lo que se informa, aumenta la atención sobre lo que queda. Esto se traduce en tres exigencias.
El dato debe explicarse sin depender del contexto interno
En muchos EINF, parte del conocimiento es implícito: criterios no documentados, decisiones metodológicas heredadas, dependencia de personas concretas.
La CSRD obliga a dejar ese conocimiento por escrito, dentro del propio sistema de información.
La consistencia entre ejercicios pasa a ser un requisito
Cualquier cambio que afecte a la comparabilidad exige una justificación técnica.
El informe deja de ser una fotografía anual. Se convierte en un sistema de información que se lee a lo largo del tiempo.
La información de sostenibilidad entra en el perímetro verificable
La información no financiera deja de ser descriptiva o reputacional. Pasa a regirse por estándares de rigor cercanos a los de la información financiera.
Verificación: seguridad limitada, pero con método
La CSRD exige que un tercero independiente verifique la información de sostenibilidad.
Aquí el Ómnibus ha introducido un cambio relevante: se elimina la transición prevista hacia la seguridad razonable. El nivel exigido será la seguridad limitada, y está previsto que la Comisión adopte normas armonizadas de aseguramiento limitado antes del 1 de julio de 2027.
Que el aseguramiento sea limitado no lo hace superficial.
El verificador seguirá necesitando trazabilidad, controles documentados y evidencias. Lo que se busca es información que pueda revisarse sin reconstrucciones de última hora.
La brecha entre Finanzas y Sostenibilidad
La CSRD pone de manifiesto una desconexión que vemos a menudo.
El área financiera trabaja con sistemas consolidados, automatizados y sujetos a control interno.
El área de sostenibilidad ha trabajado con información dispersa, procesos manuales y menos estandarización.
Reducir esa distancia es, en la práctica, el verdadero proyecto de implantación.
Qué revisar ahora, antes de 2027
Con los nuevos ESRS a la vista, recomendamos revisar tres frentes:
- Materialidad. Actualizar el análisis de doble materialidad con los criterios de 2026: enfoque top-down, límites al análisis de la cadena de valor y foco en lo que de verdad es relevante para el negocio.
- Datapoints. Hacer un análisis de brechas entre los ESRS de 2023 y los nuevos: qué desaparece, qué se mantiene y qué cambia de definición.
- Sistemas internos. Asignar responsables por dato, documentar metodologías y conectar el flujo de información con los controles financieros.
Y una decisión táctica: valorar si conviene anticipar los nuevos estándares en el informe de 2026.
VSME: de marco voluntario a límite para la cadena de valor
Gran parte del tejido empresarial queda fuera de la obligación directa. Eso no significa que quede fuera de la conversación.
El estándar VSME para pymes se ha aprobado como acto delegado. Y el Ómnibus le da un papel nuevo: el llamado value chain cap.
Las empresas con hasta 1.000 empleados pueden rechazar las solicitudes de información que vayan más allá de lo que recoge el VSME.
Para las pymes proveedoras, esto supone dos cosas. Una protección frente a cuestionarios desproporcionados. Y una referencia clara para preparar los datos que sus clientes les seguirán pidiendo.
Conclusión
El marco europeo se ha simplificado. Menos empresas obligadas y menos datos exigidos.
Pero la pregunta de fondo no ha cambiado: ¿puede tu información de sostenibilidad sostenerse ante un tercero?
El reporting deja de ser un ejercicio de redacción para convertirse en un proceso de generación de información estructurada, consistente y verificable.
En Infinity Trust acompañamos a las organizaciones en ese tránsito: revisión de la doble materialidad, análisis de brechas frente a los nuevos ESRS, diseño de sistemas de información y preparación para la verificación.