Educación para el Desarrollo: una mirada desde Infinity Trust

Escrito por: Florencia Limas

27 de febrero de 2026

Como parte del equipo de Infinity Trust, en mi rol de diseño y desarrollo de proyectos en ámbitos diversos —acción social, cooperación, Educación para el Desarrollo, entre otros—, trabajo desde una mirada amplia y conectada con realidades muy distintas. Y, desde esa perspectiva, hay un enfoque que atraviesa muchos de los procesos que acompañamos y que consideramos especialmente estratégico: la Educación para el Desarrollo (EpD).

Para quienes trabajamos en cooperación, impacto social o educación transformadora, la EpD es un concepto habitual. Aun así, creemos importante detenernos a explicarlo con calma, desde un lenguaje cercano y compartido, porque sigue siendo una de las herramientas más potentes para generar cambios profundos y sostenibles.

Según la Estrategia de Educación para el Desarrollo de la AECID, “la definición que asumirá la presente Estrategia de EpD es la siguiente: Proceso educativo (formal, no formal e informal) constante encaminado, a través de conocimientos, actitudes y valores, a promover una ciudadanía global generadora de una cultura de la solidaridad comprometida en la lucha contra la pobreza y la exclusión así como con la promoción del desarrollo humano y sostenible” (Ortega Carpio, 2006b, p. 15).

Esta definición recoge muy bien cómo entendemos la EpD: como un proceso continuo, que no se limita a un espacio concreto ni a una etapa educativa determinada. La Educación para el Desarrollo sucede en distintos ámbitos que se complementan entre sí:

  • Educación formal, en escuelas, universidades y centros de formación reglados.
  • Educación no formal, a través de talleres, proyectos comunitarios y programas impulsados por entidades sociales.
  • Educación informal, presente en la vida cotidiana, las experiencias personales, las relaciones sociales y los medios de comunicación.

Este enfoque integral permite que los aprendizajes se construyan de forma progresiva y se interioricen con el tiempo, generando cambios reales en la manera de comprender y habitar el mundo.

La EpD no se limita a transmitir información. Su objetivo es transformar la forma de pensar, sentir y actuar de las personas. Para ello articula tres dimensiones que siempre van de la mano:

  • Conocimientos, relacionados con problemáticas globales, derechos humanos, pobreza y desarrollo sostenible.
  • Actitudes, que fomentan la reflexión crítica, la responsabilidad y la participación social.
  • Valores, como la solidaridad, la justicia social y el respeto por la dignidad humana.

Trabajar estas tres dimensiones de manera integrada permite generar aprendizajes significativos y preparar a las personas para desenvolverse en contextos complejos y diversos.

Uno de los objetivos centrales de la Educación para el Desarrollo es la construcción de una ciudadanía global. Esto implica reconocer la interdependencia entre territorios y sociedades, y asumir responsabilidades que van más allá de lo local. La estrategia de la AECID pone también el acento en la solidaridad, entendida no como un gesto puntual, sino como un compromiso activo y ético frente a la pobreza y la exclusión. En la EpD, el aprendizaje no es un fin en sí mismo, sino un medio para transformar la realidad social y activar procesos de cambio colectivo.

La Educación para el Desarrollo busca además contribuir al desarrollo humano y sostenible, entendiendo que el bienestar de las personas debe ir acompañado del cuidado del entorno natural y del equilibrio entre crecimiento económico, equidad social y sostenibilidad ambiental. Esta mirada integrada es clave para formar sociedades resilientes y comprometidas con el futuro.

Como proceso educativo, la EpD se despliega en distintas etapas que se refuerzan entre sí:

  • Sensibilizar, difundiendo información sobre las situaciones de pobreza y falta de desarrollo, y sobre los vínculos que existen entre estas realidades y la abundancia de recursos en otras partes del mundo.
  • Formar, promoviendo un proceso consciente de reflexión analítica y crítica que va más allá de la mera información.
  • Concientizar, ayudando a las personas a comprender su propia situación, sus límites y sus posibilidades, así como las de otras personas y comunidades, desde criterios de justicia y solidaridad.
  • Comprometer, impulsando la participación y la movilización para la transformación social.

Desde Infinity Trust entendemos la Educación para el Desarrollo como un proceso práctico y transformador que acompaña a organizaciones e instituciones en la generación de cambios reales. Acompañar significa traducir valores y marcos estratégicos en metodologías concretas, procesos participativos y acciones con impacto, poniendo en el centro a las personas, el cuidado y la coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.

Esta mirada también se materializa en proyectos propios, como es alimentación sostenible, donde articulamos la EpD a través de metodologías activas que avanzan desde la sensibilización hasta la movilización social. En estos procesos, conectamos lo local y lo global, promovemos el pensamiento crítico y acompañamos a centros educativos y comunidades para que el aprendizaje se transforme en propuestas concretas, participación colectiva e incidencia social, generando así cambios duraderos y con sentido.


Fuentes y Referencias